sábado, 1 de agosto de 2026
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Bosnia encontró el golpe justo y apagó a Qatar

Bosnia & Herzegovina venció 3-1 a Qatar en un partido que se abrió con paciencia, se tensó antes del descanso y se cerró con oficio.

Bosnia encontró el golpe justo y apagó a Qatar
Bosnia encontró el golpe justo y apagó a QatarFoto · Agencia LIGAMX

Hubo un tramo en el que Bosnia & Herzegovina parecía estar golpeando una puerta cerrada con los nudillos. Tenía la pelota, la movía con limpieza, juntaba pases sin ansiedad, pero el área de Qatar se le resistía como si tuviera candado. El partido no pedía furia, pedía una grieta. Y cuando apareció, Bosnia la convirtió en camino.

La selección bosnia manejó el ritmo desde la posesión, con esa autoridad tranquila de quien no necesita correr para hacer correr al rival. Sus 516 pases, con una precisión alta, no fueron decoración: sirvieron para instalar el juego lejos de su arquero y para obligar a Qatar a defender más de lo que atacaba. El problema era otro. Muchas de sus llegadas nacían lejos del área, demasiadas veces desde fuera, como si el último metro exigiera una llave distinta.

La llave la encontró Kerim Alajbegović. Su gol cambió el pulso del encuentro y también el lenguaje corporal de los dos equipos. Bosnia dejó de parecer un equipo paciente y empezó a parecer un equipo peligroso. Qatar, que hasta entonces había sobrevivido con orden, recibió enseguida otro golpe, esta vez por una desgracia propia: el autogol de Mahmud Abunada. En cinco minutos, el partido pasó de estar maduro a estar cuesta arriba.

Pero Qatar no se cayó. Y eso sostuvo la noche. Hassan Al Haydos apareció antes del descanso para devolverle incertidumbre al marcador y recordarle a Bosnia que el control no siempre equivale a calma. Ese gol tuvo algo de advertencia: con menos balón, con menos continuidad, Qatar todavía podía herir. Bosnia se fue al vestuario con ventaja, sí, pero también con una incomodidad nueva, esa que deja un rival que no domina pero sigue respirando.

El segundo tiempo tuvo menos brillo y más tensión. Bosnia ajustó piezas de inmediato con Arjan Malić e Ivan Šunjić, y más tarde sumó presencia con Nikola Katić y Edin Džeko. No fue un festival ofensivo; fue una administración con nervio. Qatar también movió el banco, buscó piernas, buscó respuesta, buscó que el partido no se le escapara del todo. Los cinco tiros a puerta de Bosnia y los tres de Qatar cuentan una parte de la historia, pero no toda: la sensación era que cada llegada podía pesar más de lo que prometía.

La estadística de goles esperados habría contado otra película, una más fría, casi incrédula ante el 3-1. Bosnia no necesitó producir una avalancha para marcar diferencia. Necesitó elegir bien sus momentos, castigar un error y resistir cuando Qatar amenazó con volver a meterse de lleno. La amarilla a Ahmed Fathi cerca del final retrató ese punto de fricción en el que el partido ya se jugaba con urgencia y poco margen.

Entonces apareció Ermin Mahmić para cerrar la discusión. Su gol fue el portazo que Bosnia llevaba buscando desde que Al Haydos había encendido la alarma. Poco después vio la amarilla, una postal pequeña de un cierre caliente, pero el daño ya estaba hecho. Qatar había tenido su reacción; Bosnia, la última palabra.

No fue una victoria de fuegos artificiales, sino de colmillo: Bosnia encontró tres golpes donde otros solo habrían visto media ocasión, y en un Mundial eso también es saber competir.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.