sábado, 1 de agosto de 2026
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Congo DR encontró la furia después del golpe

Uzbekistan pegó primero con Shomurodov, pero Congo DR convirtió la frustración en una remontada de carácter: Wissa lideró el 3-1 en la fase de grupos del Mundial.

Congo DR encontró la furia después del golpe
Congo DR encontró la furia después del golpeFoto · Agencia LIGAMX

El partido empezó como una trampa. Congo DR tenía la pelota, la intención y ese impulso de quien quiere mandar desde el primer pase, pero Uzbekistan encontró una rendija y la convirtió en herida. E. Shomurodov apareció temprano, castigó en el minuto 10 y dejó al rival mirando un marcador que no explicaba del todo lo que estaba pasando. A veces el futbol no premia al que insiste; premia al que golpea primero.

La reacción congoleña no fue limpia. Fue ansiosa, áspera, cargada de interrupciones. N. Mbuku llegó a celebrar una respuesta rápida, pero el VAR la arrancó de la historia por una falta. Ese momento pudo torcer la cabeza de cualquiera: el gol que no cuenta, la prisa que crece, las tarjetas que empiezan a caer como señales de un partido que se estaba calentando por dentro. Sadiki, Mbuku y Moutoussamy fueron amonestados en una tarde en la que Congo DR tuvo que pelear también contra su propio pulso.

Uzbekistan, con la ventaja en el bolsillo, eligió resistir. No necesitó mucho balón ni demasiadas llegadas para sentirse dentro del partido. De hecho, su único remate a portería ya había hecho daño. El resto fue cerrar caminos, cortar ritmos y llevar el duelo a un terreno más incómodo. Las faltas se acumularon, las pausas le quitaron vuelo al trámite y Congo DR tuvo que aprender a atacar sin desesperarse.

Ahí estuvo la diferencia. Porque el equipo africano no dejó de empujar. Terminó con 19 tiros, muchos de ellos nacidos de una posesión paciente, de pases que buscaban desgastar una pared uzbeka cada vez más baja. No todo fue precisión, claro: hubo remates desviados, decisiones apuradas, ataques que murieron en el último toque. Pero la insistencia tenía peso. Se sentía. La cancha empezó a inclinarse no por una avalancha desordenada, sino por una convicción que fue madurando con el reloj.

El empate llegó desde el punto penal, con Y. Wissa asumiendo la responsabilidad en el minuto 68. Más que un gol, fue una liberación. Congo DR dejó de perseguir una sombra y empezó a jugar con otra respiración. Los cambios ya habían movido el tablero, Uzbekistan también intentó refrescar piernas, pero el partido había cambiado de dueño. Diez minutos después, F. Mayele encontró el golpe que completó la vuelta y terminó de romper la resistencia.

Lo que antes era urgencia se volvió control. Congo DR siguió atacando, pero ya sin esa mueca de angustia de la primera hora. Uzbekistan buscó aire con más modificaciones, aunque le faltó presencia arriba para discutir de verdad el tramo final. El dato más cruel para su noche es simple: después de aquel primer zarpazo de Shomurodov, casi no volvió a mirar de frente al arquero rival.

Wissa cerró la cuenta en el minuto 90, como quien firma una historia que había empezado torcida y terminó en puño cerrado. Congo DR ganó 3-1 en la tercera jornada de la fase de grupos del Mundial porque supo sobrevivir al golpe, al VAR y a su propia impaciencia. No fue una remontada de postal; fue una remontada de carácter. Y esas, en un Mundial, suelen dejar marca.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.