sábado, 1 de agosto de 2026
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Cruz Azul castiga a Chivas y toma una semifinal de filo

Chivas tuvo la pelota, empujó y obligó al arquero rival a trabajar, pero Cruz Azul fue más punzante en las áreas y ganó 1-2 con un golpe de Palavecino en el segundo tiempo.

Cruz Azul castiga a Chivas y toma una semifinal de filo
Cruz Azul castiga a Chivas y toma una semifinal de filoFoto · Agencia LIGAMX

La semifinal empezó como empiezan las noches que no piden permiso: con el partido todavía acomodándose la camiseta y las áreas ya ardiendo. Chivas apenas estaba entrando en calor cuando Cruz Azul encontró una grieta y J. Márquez la convirtió en herida. Cinco minutos y el golpe ya estaba dado. No hubo tiempo para medir el daño, porque el Guadalajara respondió casi de inmediato, con O. Govea firmando el empate y devolviendo al estadio esa respiración agitada de quien entiende que todavía queda una vida entera por jugarse.

Ese arranque, tan salvaje como breve, marcó el tono de una eliminatoria jugada con nervio. Chivas quiso mandar desde la pelota. La tuvo más, la movió con insistencia y empujó lo suficiente como para llenar el partido de centros, rebotes y llegadas. Sus ocho tiros de esquina no fueron un adorno: fueron la señal de un equipo instalado durante largos tramos cerca del área rival, buscando que la noche se inclinara por acumulación.

Cruz Azul, en cambio, no necesitó apropiarse del balón para sentirse dentro del partido. Aceptó correr detrás, achicar espacios y salir con intención cuando el juego le ofrecía una rendija. No fue una visita escondida. Fue una visita paciente. Chivas remató más, sí, pero la Máquina también encontró portería con frecuencia y obligó al guardameta rojiblanco a intervenir una y otra vez. En una semifinal, esa diferencia entre tener la escena y tener el colmillo suele pesar demasiado.

El primer tiempo dejó además señales de fricción. José Paradela vio la amarilla antes del descanso y Bryan González también quedó condicionado en un duelo que iba ganando temperatura. No era un partido roto, pero sí uno de esos en los que cada disputa parecía cargar algo más que la pelota. Chivas se fue al vestidor con la sensación de haber sobrevivido al susto inicial y de tener argumentos para inclinar el trámite. Cruz Azul, con una certeza más fría: cada ataque suyo podía morder.

El Guadalajara movió piezas pronto. E. Álvarez apareció tras el descanso y, más adelante, llegaron R. Ledezma y S. Sandoval para empujar la búsqueda. El mensaje era claro sin necesidad de decirlo: el empate no alcanzaba para calmar la urgencia. Pero justo cuando Chivas parecía juntar gente, metros y voluntad, Cruz Azul pegó el golpe que cambia el aire. A los 66 minutos, A. Palavecino encontró el gol que volvió a poner a la visita por delante y convirtió la posesión rojiblanca en una carga pesada.

Desde ahí, el partido se ensució de ansiedad. Cruz Azul administró con cambios, metió piernas frescas y aceptó vivir algunos minutos cerca de su área. Chivas agitó la banca con M. Gómez y J. Castillo, insistió por dentro y por fuera, y terminó chocando contra un rival que ya no buscaba brillar, sino resistir. Omar Campos y Sergio Armando Aguayo Castillo también fueron amonestados en un cierre donde cada falta compraba aire o desesperación.

Los dos arqueros terminaron con seis atajadas, dato que cuenta mejor que cualquier discurso la tensión de la noche. Hubo llegadas, hubo respuesta, hubo castigo. Chivas produjo lo suficiente para creer, pero Cruz Azul produjo lo necesario para ganar. En una semifinal no siempre avanza el que más tiempo lleva la pelota al pie; a veces manda el que sabe cuándo clavar el cuchillo.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.