sábado, 1 de agosto de 2026
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Egipto resiste el temblor y tumba a Australia desde el punto penal

Australia empujó hasta el alargue, encontró vida en un autogol y murió en la tanda. Egipto, más sereno en la noche larga, avanzó en el Mundial.

Egipto resiste el temblor y tumba a Australia desde el punto penal
Egipto resiste el temblor y tumba a Australia desde el punto penalFoto · Agencia LIGAMX

Hay partidos que parecen jugados dentro de una habitación cerrada, con el aire cada vez más pesado y la salida escondida detrás de un detalle. Australia y Egipto vivieron uno de esos cruces en la ronda de 32 del Mundial: una noche de piernas cargadas, tiros tapados, nervios a flor de piel y una tanda de penales que terminó separando lo que el juego no pudo romper del todo.

Egipto entró con una calma que no era decorativa. Tuvo más pelota, la movió con paciencia y golpeó temprano, cuando E. Ashour encontró el gol a los 13 minutos. Ese tanto cambió el clima. Australia, obligada a remar desde muy pronto, no se desordenó de inmediato, pero sí empezó a descubrir que cada avance tenía una pared enfrente. Sus 16 remates cuentan una insistencia; los nueve bloqueados explican mejor la frustración. Había piernas egipcias en todos lados, cuerpos arrojándose al disparo, una defensa que entendió que en un cruce así no siempre se juega bonito: se sobrevive.

La respuesta australiana llegó después del descanso, con J. Bos entrando desde el arranque del segundo tiempo y el equipo empujando unos metros más arriba. No fue una jugada limpia ni una postal de ataque elaborado, sino algo más propio de una eliminatoria áspera: el empate cayó por un autogol de M. Hany. Un accidente, sí, pero también el premio a estar ahí, a cargar el área, a incomodar lo suficiente para que el rival se equivoque. Australia volvió al partido sin haberlo dominado, y eso también tiene valor.

Desde entonces, el duelo se volvió una pulseada. Egipto siguió encontrando pases —su volumen de juego fue mayor, con una circulación más fiable—, pero Australia no dejó de morder. Los cambios movieron el tablero sin terminar de romperlo: Egipto buscó oxígeno con M. Ziko y H. Fathy; Australia respondió más tarde con C. Volpato y N. Irankunda. El partido ya no pedía brillo, pedía resistencia. Egipto amenazó más al arco, Australia juntó centros, rebotes y segundas jugadas. Cada córner, cada falta, cada despeje parecía llevar dentro una pequeña sentencia.

El alargue no abrió la puerta; apenas la hizo crujir. Las amarillas a H. Hassan y Y. Ibrahim fueron parte de ese tramo final en el que el fútbol se endurece y todos parecen jugar contra el reloj tanto como contra el rival. Egipto todavía metió a O. Marmoush y luego a M. Attia. Australia gastó sus últimas ventanas con A. O'Neill, C. Metcalfe y P. Beach. Ya no había mucho más que inventar. Quedaba mirar el punto penal.

Ahí Egipto tuvo el pulso que decide torneos. Australia empezó con el golpe del fallo de H. Souttar, respiró con los aciertos de J. Irvine y A. Mabil, pero volvió a quedar contra la cornisa cuando L. Herrington no convirtió. Egipto no se quebró: M. Saber, R. Rabia, M. Salah y H. Abdelmaguid fueron sosteniendo la noche con una frialdad que pesó más que cualquier estadística.

Australia se fue habiendo peleado hasta el último paso, con más empuje que claridad y una dignidad que no alcanza para quedarse. Egipto, que había marcado primero y sufrió después, encontró en los penales el lugar donde no se negocia con el miedo. En una noche cerrada, fue el equipo que supo abrir la última puerta.

Redaccion LIGAMX.com
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