sábado, 1 de agosto de 2026
Fútbol de México y Estados Unidos · Liga MX · Mundial 2026
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Estados Unidos gana con control y deja a Australia sin aire

USA resolvió temprano un partido áspero ante Australia, lo administró con la pelota y cerró un 2-0 valioso en la fase de grupos del Mundial.

Estados Unidos gana con control y deja a Australia sin aire
Estados Unidos gana con control y deja a Australia sin aireFoto · Agencia LIGAMX

El partido empezó con esa clase de accidente que cambia el clima antes de que los equipos terminen de acomodarse. Australia todavía buscaba saber dónde presionar, dónde respirar, cuando C. Burgess terminó metiendo la pelota en su propio arco. No fue un trueno, fue una grieta. Y por ahí se le escapó la noche.

Estados Unidos entendió rápido el regalo y no lo convirtió en ansiedad. Hizo algo más frío, más útil: puso el balón a circular. Con el 62% de posesión y una precisión de pase que le permitió juntar más de 500 entregas, el equipo estadounidense no necesitó vivir en estado de furia. Mandó desde la pausa, desde la ocupación de campo, desde esa paciencia que a veces desespera al rival más que una avalancha de tiros.

Australia quedó atrapada entre dos urgencias. Tenía que salir a buscar el partido, pero cada intento le costaba metros, faltas y tarjetas. J. Bos vio la amarilla temprano; A. Circati también antes del descanso. El juego se le empezó a llenar de bordes filosos. Cada duelo parecía venir con una advertencia, cada recuperación con el riesgo de llegar tarde.

Y justo antes del intermedio apareció el golpe que separa a los equipos que controlan de los que solo sobreviven. A. Freeman marcó el segundo para USA al minuto 43, en el momento más cruel para Australia: cuando el vestuario ya asoma y cualquier plan puede esperar quince minutos. Ese gol no fue solo ventaja; fue candado. Obligó a la selección australiana a cambiar el guion en el descanso, con tres movimientos de golpe, incluido el de Burgess, protagonista involuntario del primer quiebre.

El segundo tiempo tuvo más tensión que brillo. Australia empujó lo que pudo, pero sus cinco remates hablaron de un equipo que chocó más de lo que encontró. Cuando logró apuntar al arco, el guardameta estadounidense respondió dos veces. No hubo asedio sostenido ni sensación de incendio. Hubo intentos, centros, duelos, piernas cansadas y un rival que supo enfriar la escena.

Estados Unidos tampoco firmó una exhibición de pólvora. De sus diez tiros, solo dos fueron a portería, y seis acabaron bloqueados. Pero ahí estuvo la clave: no necesitó multiplicar ocasiones para manejar el partido. Sus siete córners y sus ocho remates dentro del área contaron otra cosa, la de un equipo instalado cerca de donde pasan los daños, aunque sin perder el equilibrio que exige una fase de grupos.

Con el paso de los minutos, el encuentro se volvió más áspero. A. Robinson fue amonestado; más tarde, en el cierre, las tarjetas cayeron como síntomas de frustración y desgaste: H. Souttar, F. Balogun, J. Italiano y C. Richards quedaron marcados en un tramo final cortado, nervioso, de reloj lento. Estados Unidos movió el banco, administró piernas y dejó que Australia se consumiera entre la necesidad y la falta de claridad.

No fue una victoria de fuegos artificiales. Fue una de esas que se construyen con ventaja temprana, oficio en el medio y serenidad para no regalarle vida al rival. En un Mundial, a veces mandar no es gritar: es cerrar la puerta y guardar la llave.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.