sábado, 1 de agosto de 2026
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Inglaterra golpea más fuerte en un estreno de ida y vuelta ante Croacia

Inglaterra venció 4-2 a Croacia en un debut mundialista que empezó con autoridad, se enredó antes del descanso y terminó resolviéndose por peso ofensivo.

Inglaterra golpea más fuerte en un estreno de ida y vuelta ante Croacia
Inglaterra golpea más fuerte en un estreno de ida y vuelta ante CroaciaFoto · Agencia LIGAMX

Hubo un momento, justo antes de que el descanso ordenara los cuerpos y las ideas, en que Inglaterra pareció tener el partido en la mano y perderlo al mismo tiempo. Esa fue la noche: una victoria grande que no nació de la calma, sino del pulso. Croacia nunca se fue del todo, nunca aceptó el papel de invitado incómodo, y obligó a Inglaterra a ganar dos veces un estreno mundialista que acabó con seis goles y una certeza: cuando el área se abrió, los ingleses entraron como una marea.

El primer golpe llegó desde el punto penal, con Harry Kane asumiendo la escena como quien no necesita adornos. A los 12 minutos, Inglaterra ya tenía ventaja y un partido diseñado a su gusto: presión alta, posesión suficiente para gobernar sin dormir la pelota y una insistencia casi obsesiva por pisar el área. No fue un dominio decorativo. La selección inglesa terminó con 20 remates dentro del área, un dato que cuenta mejor que cualquier adjetivo dónde se jugó buena parte de la noche.

Croacia, sin embargo, tiene esa costumbre de no romperse cuando el partido se le pone cuesta arriba. No necesitó acumular llegadas para hacer daño. M. Baturina empató a los 36 y cambió el sonido del encuentro. Inglaterra, que había atacado con volumen y había obligado al arquero croata a trabajar una y otra vez, tuvo que volver a empezar. Lo hizo rápido, con Kane otra vez, esta vez en jugada, para recuperar la ventaja antes del descanso. Parecía un cierre perfecto. No lo fue. P. Musa apareció al filo del entretiempo y mandó a los equipos al vestuario con un 2-2 que olía a advertencia.

Ahí estuvo el quiebre emocional. Inglaterra había generado más, había llegado más, había golpeado primero y también segundo, pero el marcador le discutía todo. Croacia exprimía cada avance con una eficacia que incomodaba: cinco tiros a puerta en toda la noche y dos goles que mantuvieron vivo el partido más de lo que sugería el flujo general. En ese margen estrecho, entre la superioridad y la duda, se juega buena parte de un Mundial.

La respuesta inglesa después del descanso fue inmediata, casi brutal. J. Bellingham marcó a los 47 y devolvió al partido a su cauce. No fue solo el tercer gol; fue una declaración de ritmo. Inglaterra dejó de especular con el golpe recibido y volvió a empujar. Tuvo 22 remates, ocho córners y una circulación limpia, con 406 pases acertados, pero lo que de verdad pesó fue la agresividad con la que atacó cada metro final. Croacia movió piezas, incluso con la entrada de L. Modric a la hora de partido, buscando aire, control o memoria. No le alcanzó.

El tramo final tuvo menos vértigo y más oficio inglés. Las modificaciones refrescaron piernas, el partido se estiró y Croacia empezó a pagar el esfuerzo de haber estado siempre a un golpe de distancia. A los 85, M. Rashford cerró la discusión con el cuarto. No fue un gol de adorno: fue el candado que Inglaterra llevaba rato buscando, el tanto que convirtió la tensión en resultado y el sobresalto en debut convincente.

Inglaterra no jugó una noche perfecta. Concedió demasiado para lo poco que Croacia produjo y tuvo que convivir con una incomodidad que otros estrenos no perdonan. Pero también mostró algo valioso: pegada, carácter para responder y una voracidad ofensiva que terminó inclinando la balanza. En un Mundial, empezar ganando importa; empezar ganando después de haber sido probado, pesa más. Inglaterra salió del ruido con la voz firme.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.