sábado, 1 de agosto de 2026
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Pachuca tuvo la pelota, Mazatlán tuvo el golpe: un empate con sabor a aviso

El partido parecía inclinarse hacia un solo lado, pero Mazatlán encontró el modo de resistir y castigar justo cuando Pachuca ya olía la victoria.

Pachuca tuvo la pelota, Mazatlán tuvo el golpe: un empate con sabor a aviso
Pachuca tuvo la pelota, Mazatlán tuvo el golpe: un empate con sabor a avisoFoto · Agencia LIGAMX

Durante buena parte de la tarde, el libreto parecía escrito para Pachuca. La pelota era suya, el territorio también, y el Mazatlán se iba viendo cada vez más pequeño, apretado contra su área, como si el reloj fuera el único aliado posible. Los Tuzos empujaban con insistencia, remataban, volvían a rematar y chocaban una y otra vez contra una defensa que sobrevivía como podía. Cuando una visita aguanta tanto tiempo, el partido empieza a pedir paciencia. Y Pachuca la tuvo... hasta donde le alcanzó.

No fue un dominio elegante, pero sí constante. El equipo local acumuló llegadas, insistió por dentro y por fuera, abrió la cancha, buscó la puerta con centros, disparos y segundas jugadas. Mazatlán, en cambio, se sostuvo con orden y con un portero obligado a multiplicarse. Había una diferencia clara en la posesión y en el volumen ofensivo, pero el marcador seguía terco, como si se negara a premiar al que más insistía. En la primera mitad, el amonestado de Pedro Pedraza ya dejaba una pista de la tensión que iba a acompañar al duelo hasta el final.

Tras el descanso, Pachuca movió piezas para no perder impulso. Entraron piernas frescas, se reacomodó el ataque y el equipo volvió a instalarse en campo contrario. La recompensa llegó al minuto 67, cuando Oussama Idrissi encontró el espacio y rompió por fin la resistencia visitante. Fue el tipo de gol que parece ordenar el día entero: después de tanto insistir, el estadio respiró como si el asunto estuviera encaminado. Pero el fútbol castiga la comodidad, y Mazatlán todavía tenía una respuesta guardada.

El empate de F. Almada, al 83, cayó como caen los golpes que no estaban en el guion: tarde, seco y con efecto inmediato. Pachuca, que había hecho casi todo para ganar, se encontró de pronto discutiendo otra vez un partido que parecía suyo. Mazatlán no necesitó mucho más. Le bastó ese instante de precisión para desarmar el relato local y salir con un punto que sabe a premio por resistencia.

Los Tuzos terminaron con más remates, más pelota y más presencia en el área, pero el fútbol no siempre reparte conforme a la insistencia. A veces premia al que sobrevive, al que espera, al que encuentra una sola ventana entre tanta presión. Pachuca dejó la sensación de haber hecho el gasto; Mazatlán, la de haber sabido cuándo morder. Y en esa diferencia mínima vivió todo el partido: uno empujó la puerta durante 90 minutos, el otro la abrió una sola vez. Eso bastó para que nadie se fuera del todo contento.

Redaccion LIGAMX.com
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