sábado, 1 de agosto de 2026
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Pumas encuentra tarde la rendija y castiga a Necaxa

En un partido cerrado, trabado y de paciencia larga, Pumas insistió hasta que G. Martínez rompió el muro al minuto 82 para vencer 0-1 a Necaxa.

Pumas encuentra tarde la rendija y castiga a Necaxa
Pumas encuentra tarde la rendija y castiga a NecaxaFoto · Agencia LIGAMX

A veces el gol no llega como premio a una jugada brillante, sino como consecuencia de haber golpeado la misma puerta hasta cansarla. Pumas pasó buena parte de la noche empujando contra un Necaxa que no se regaló, que apretó los dientes, que ensució el trámite cuando hizo falta y que durante muchos minutos pareció capaz de sobrevivir al asedio. Pero el futbol tiene una memoria cruel: suele recordar más al que insiste que al que resiste.

El partido nació con incomodidad para Necaxa, obligado a mover una pieza antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora largo. Ese ajuste temprano marcó algo del tono local: orden, prudencia y la necesidad de acomodarse sobre la marcha. Pumas, con más pelota pero sin una superioridad escandalosa en la posesión, empezó a instalarse cerca del área rival. No era un dominio de esos que aplastan; era una presencia constante, un equipo que volvía, que juntaba pases y que buscaba una grieta entre cuerpos.

La fricción apareció pronto. Adalberto Carrasquilla fue amonestado antes de los veinte minutos y Alan Medina también vio amarilla en el complemento, señales de un Pumas que no quería permitir salidas limpias. Necaxa respondió en la misma moneda cuando el partido se fue calentando, con Kevin Gutiérrez y Emilio Lara cargando tarjetas en una segunda mitad cada vez más tensa. No hubo descontrol, pero sí ese filo que tienen los duelos en los que un detalle pesa más que todo lo anterior.

Necaxa tuvo once intentos, varios desde zonas prometedoras, pero apenas dos obligaron al arquero. Ahí estuvo su condena: llegar no siempre es amenazar. Sus ataques parecían necesitar un segundo más, un pase más fino, una decisión menos apurada. Pumas, en cambio, fue acumulando señales. Veinte remates, cinco a puerta, muchos otros estrellados en defensores que se lanzaban como si cada bloqueo valiera medio punto. La estadística de goles esperados contó una parte de la historia: los universitarios generaron lo suficiente para no irse con las manos vacías, aunque durante largo rato el marcador les devolvió silencio.

Los cambios también hablaron del momento. Pumas refrescó con Juninho y más tarde con J. Carrillo, intentando que la insistencia no se volviera rutina. Necaxa ajustó, esperó, administró sus esfuerzos y llegó vivo al tramo final. Vivo, pero cada vez más hundido en una cuerda floja. El área local empezó a sentirse demasiado pequeña para tanta pelota rondando.

Entonces apareció G. Martínez. Minuto 82. No hizo falta adornar la escena: era el golpe que el partido venía pidiendo desde hacía rato. Pumas encontró por fin la rendija, y todo lo que antes había sido paciencia se convirtió en ventaja. Necaxa todavía movió el banco en el cierre, también lo hizo el visitante para proteger lo suyo, pero el encuentro ya había cambiado de dueño. El apuro local no encontró claridad; el orden universitario, ahora sí, tuvo algo concreto que defender.

No fue una victoria de fuegos artificiales. Fue de martillo. Pumas ganó porque insistió cuando el partido se cerraba, porque no confundió prisa con desesperación y porque supo esperar el minuto exacto para clavar el golpe. Necaxa resistió mucho, pero no lo suficiente. Y en una noche tan apretada, una rendija fue todo el campo.

Redaccion LIGAMX.com
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