sábado, 1 de agosto de 2026
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Pumas ganó donde San Luis sólo encontró paredes

Pumas resistió el empuje de Atlético San Luis, aprovechó un penal revisado por el VAR y cerró el 0-2 con un golpe de J. Carrillo en el tramo final.

Pumas ganó donde San Luis sólo encontró paredes
Pumas ganó donde San Luis sólo encontró paredesFoto · Agencia LIGAMX

La noche tuvo esa forma cruel que a veces toma el futbol: un equipo empuja, carga, vuelve a cargar, y enfrente sólo encuentra piernas, cuerpos, rebotes, una mano segura y el reloj. Atlético San Luis pasó buena parte del partido rondando el área de Pumas como quien busca una grieta en una puerta cerrada. La tocó, la pateó, la sacudió. No la abrió.

Pumas, en cambio, jugó con otra lógica. Menos volumen, más filo. No necesitó mandar en la pelota ni llenar el campo de llegadas para hacer daño. Le bastó entender los momentos, aguantar sin perder la forma y aceptar que, lejos de casa, también se gana desde la incomodidad. El 0-2 no explica todo lo que ocurrió, pero sí cuenta lo más importante: los universitarios fueron más precisos cuando el partido pidió precisión.

El primer quiebre llegó antes del descanso, cuando el VAR metió la mano en la historia. Robert Morales quedó en el centro de una revisión que terminó con penal para Pumas, y Juninho no se escondió. Su cobro cambió el aire del partido. San Luis, que había trabajado con paciencia para empujar al rival hacia atrás, se encontró de pronto obligado a perseguir. Pumas encontró el gol en una escena de tensión, no de dominio, y eso le dio al encuentro un tono áspero.

Desde ahí, los locales jugaron contra dos rivales: Pumas y la ansiedad. Tuvieron más pelota, sí, y una cantidad de disparos que habla de insistencia, pero también de frustración. Veintisiete intentos pueden sonar a asedio; vistos de cerca, muchos fueron tiros tapados, remates que chocaron en el muro, centros que no terminaron de encontrar destino. San Luis acumuló ocho corners y pasó largos tramos instalado en campo contrario, pero apenas tres remates obligaron de verdad al arco visitante. La diferencia estuvo ahí, en ese borde fino entre atacar mucho y lastimar poco.

Pumas fue acumulando tarjetas, como quien paga el precio de sostener una ventaja lejos de su zona cómoda. Alan Medina vio la amarilla casi enseguida del gol. Adalberto Carrasquilla también quedó marcado en una segunda mitad de roces, pausas y cambios. La visita se reacomodó con sus movimientos desde el banco; San Luis hizo lo propio, buscando aire, piernas frescas y una última vuelta de tuerca. El partido, sin embargo, no se desordenó del todo. A Pumas le convenía que ardiera, pero no que se rompiera.

Hubo otro momento de pantalla, otra pausa de esas que congelan estadios. El VAR volvió a revisar una acción con Robert Morales y esta vez canceló el penal. Para San Luis fue una bocanada; para Pumas, una advertencia. El partido seguía vivo. Tan vivo que Andrés Sánchez terminó amonestado poco después y que Keylor Navas, ya en el minuto 90, también vio tarjeta, síntoma de un cierre con los nervios a flor de piel.

Pero antes de que el descuento pudiera alimentar la esperanza local, apareció J. Carrillo. Su gol a los 87 minutos no fue sólo el segundo: fue el candado. El golpe que convirtió la resistencia en victoria y la insistencia potosina en una noche de manos vacías.

Pumas no ganó por abrumar. Ganó por soportar, elegir y morder cuando el partido le dejó el cuello descubierto.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.