sábado, 1 de agosto de 2026
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San Luis encontró tarde el golpe y hundió a Santos

Atlético de San Luis caminó al borde del enredo, chocó con el VAR y con un Santos resistente, pero resolvió en el cierre con goles de L. Flores y Joao Pedro Galvao.

San Luis encontró tarde el golpe y hundió a Santos
San Luis encontró tarde el golpe y hundió a SantosFoto · Agencia LIGAMX

Durante mucho rato, el partido pareció uno de esos laberintos que se cierran justo cuando aparece la salida. Atlético de San Luis empujaba, llegaba, metía gente al área, pero Santos Laguna resistía con el reloj como aliado y la incomodidad como plan. La noche no pedía belleza: pedía paciencia, temple y una pierna firme cuando el balón dejara de rebotar en cuerpos ajenos.

San Luis jugó con esa ansiedad que suele acompañar a los equipos obligados a proponer. No tuvo siempre la pelota —Santos la administró un poco más—, pero sí tuvo la sensación de peligro. Cada ataque local caía más cerca del arco que del adorno, más cerca del remate que de la pausa. Los números ayudan a entender el clima: ocho disparos a puerta para los potosinos, once intentos dentro del área. No fue una posesión de terciopelo; fue una búsqueda a golpes.

El primer tiempo ya había dejado señales de un partido áspero. Andrés Sánchez vio amarilla temprano, Aldo López respondió del otro lado y Joao Pedro también quedó condicionado antes del descanso. No había descontrol, pero sí fricción. San Luis cargaba con faltas, con interrupciones, con esa sensación incómoda de estar dominando el territorio sin poder dominar el marcador.

Santos, mientras tanto, sobrevivía a su manera. Tuvo menos claridad cerca del área rival y apenas encontró dos remates a portería, pero no se desordenó de golpe. Su guardameta sostuvo el empate con seis atajadas, y eso explica mejor que cualquier discurso por qué el 0-0 llegó vivo hasta tan tarde. Había resistencia lagunera, sí, pero también una cuenta pendiente que se iba acumulando frente a su arco.

La segunda parte metió al VAR en el centro de la escena. Primero, Eduardo Águila quedó al borde del abismo con una roja que terminó cancelada; lo que quedó fue una amarilla y un respiro para San Luis. Después, cuando el partido ya entraba en esa zona donde cada decisión pesa el doble, la revisión le quitó un penal a Joao Pedro. Fue un golpe emocional. De esos que pueden apagar a un equipo o enfurecerlo.

A San Luis lo encendió.

Porque apenas después de ese penal borrado llegó la jugada que rompió la noche. L. Flores apareció para darle sentido a tanta insistencia, para convertir en ventaja lo que hasta entonces había sido amenaza. El gol al minuto 86 no cayó como premio decorativo, sino como liberación. Santos había estirado el empate hasta donde pudo, pero el partido ya venía inclinado desde antes, cargado de centros, de rebotes, de tiros bloqueados, de ataques que no aceptaban un no como respuesta.

Con el marcador abierto, el cierre cambió de respiración. Santos movió piezas en el tramo final, obligado a buscar algo que no había encontrado con naturalidad. San Luis también ajustó, ya no para seducir sino para cerrar el puño. Y entonces apareció Joao Pedro Galvao, el mismo que había cargado con la amarilla y con el penal anulado, para marcar en el minuto 90 y ponerle candado al resultado.

Fue un triunfo trabajado desde la incomodidad, construido más con insistencia que con brillo. San Luis no necesitó la pelota todo el tiempo; necesitó el área, la fe y el último cuarto de hora. Santos resistió hasta que la resistencia se volvió grieta. Y cuando se abrió, el partido dejó de ser un laberinto: fue una puerta derribada.

Redaccion LIGAMX.com
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