sábado, 1 de agosto de 2026
Fútbol de México y Estados Unidos · Liga MX · Mundial 2026
Mundial 2026
cronicaMundial 2026

Suiza gana en las áreas y apaga a Argelia

Suiza derrotó 2-0 a Argelia en el Round of 32 del Mundial con goles de Embolo y Ndoye, en una noche de eficacia, orden y poco ruido.

Suiza gana en las áreas y apaga a Argelia
Suiza gana en las áreas y apaga a ArgeliaFoto · Agencia LIGAMX

La pelota fue argelina durante largos tramos, pero la noche perteneció a Suiza. Esa fue la trampa del partido: un equipo tocaba, juntaba pases, buscaba abrir la puerta; el otro esperaba el momento exacto para entrar sin pedir permiso. En una eliminatoria mundialista, la posesión puede ser abrigo o espejismo. Argelia tuvo más balón. Suiza tuvo el área.

El golpe llegó temprano, cuando el partido todavía acomodaba sus nervios. B. Embolo apareció a los 10 minutos y cambió la temperatura de la tarde. No fue solo el 1-0: fue una orden. A partir de ahí, Suiza jugó con el marcador en el bolsillo y con una serenidad casi incómoda para su rival. No necesitó monopolizar el balón para gobernar el duelo. Le bastó con elegir mejor dónde hacer daño.

Argelia intentó responder desde la circulación. Sumó pases, sostuvo la posesión y empujó el juego hacia campo contrario, pero casi siempre se encontró con una defensa suiza que no concedió ventajas limpias. Sus dos tiros a puerta explicaron más que cualquier sensación de dominio: había intención, había presencia, pero faltaba filo. La amarilla a F. Chaibi antes del descanso también dejó una señal de frustración, de ese partido que se empieza a escapar no por falta de esfuerzo, sino por falta de claridad.

El descanso no trajo alivio. Apenas iniciado el segundo tiempo, D. Ndoye marcó el segundo y terminó de dibujar el guion. Fue un mazazo de esos que no hacen ruido durante mucho tiempo porque, en realidad, lo apagan todo de inmediato. Con el 2-0, Suiza pudo jugar como más le convenía: compacta, sobria, sin regalar faltas tontas ni entradas a destiempo. Terminó sin tarjetas, un detalle que habla de control más que de limpieza estadística.

Argelia movió el banco pronto, con H. Aouar y R. Zerrouki en el 58, y más tarde agitó otra vez la estructura con R. Mahrez y N. Bentaleb. Buscó pie, pausa, desborde, algo que rompiera la pared. Pero el partido ya tenía dueño emocional. La segunda amarilla argelina, a H. Boudaoui, cayó como síntoma de una persecución pesada: la de un equipo obligado a correr detrás de un marcador que no cedía.

Suiza, en cambio, administró. Metió piernas frescas con R. Vargas y J. Manzambi, después siguió acomodando piezas hasta el cierre con D. Zakaria entre los movimientos finales. No hubo épica ni sufrimiento ornamental. Hubo oficio. Sus 11 remates no fueron una avalancha, pero nueve nacieron dentro del área; ahí se gana lo que el discurso del balón a veces no puede comprar. El dato de las ocasiones esperadas, claramente favorable al equipo europeo, no hizo más que ponerle número a una impresión evidente: cada llegada suiza pesaba más.

El arquero suizo solo tuvo que intervenir dos veces, y eso también cuenta la historia. Argelia tuvo la pelota, sí, pero pocas veces el partido. Suiza no lo jugó para gustar: lo jugó para pasar. Y en el Mundial, cuando llega la hora de las áreas, la belleza suele sentarse a mirar cómo manda la precisión.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.