sábado, 1 de agosto de 2026
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Tigres se queda sin filo ante un Querétaro incómodo

Tigres tuvo la pelota casi toda la noche, movió el banco y cargó el área, pero Querétaro resistió y hasta inquietó más de lo esperado en un empate sin goles.

Tigres se queda sin filo ante un Querétaro incómodo
Tigres se queda sin filo ante un Querétaro incómodoFoto · Agencia LIGAMX

La pelota fue de Tigres, pero el partido nunca terminó de pertenecerle. La tuvo, la acarició, la movió de un lado a otro, la hizo circular con paciencia y con una precisión que normalmente abre puertas. Esta vez no. Frente a Querétaro, la posesión fue una casa enorme sin llave: mucho espacio aparente, pocos caminos reales hacia el gol.

El 0-0 no nació de la falta de intención, sino de una incomodidad persistente. Tigres acumuló pases, llegó a tener el control casi total del trámite y sacó ocho tiros de esquina, una señal de insistencia más que de claridad. El dato que mejor cuenta la noche no es el volumen, sino la distancia: de sus 12 remates, la mayoría salieron desde fuera del área. Querétaro logró empujar al local hacia zonas donde el disparo se vuelve una apuesta y no una sentencia.

El primer tiempo tuvo más roces que rupturas. Jesús Angulo vio una amarilla temprano y Vladimir Loroña también quedó condicionado antes del descanso; del otro lado, Daniel Parra recibió la suya en una mitad donde Querétaro entendió que no podía vivir solo de mirar. El visitante fue áspero cuando hizo falta, cortó el ritmo y aceptó jugar largos tramos sin pelota. No fue un plan vistoso, pero sí uno reconocible: cerrar, estorbar, salir cuando el hueco apareciera.

Y ahí estuvo la paradoja. Mientras Tigres tenía el balón, Querétaro encontró la manera de exigir más al arco contrario. Con menos pases, menos posesión y menos presencia sostenida, produjo más remates a puerta. No se instaló en campo rival, pero cada aparición llevaba una alerta. También caminó sobre una línea fina: cinco fueras de juego hablan de un equipo ansioso por atacar la espalda, aunque no siempre con el tiempo correcto.

Tigres movió la banca como quien intenta cambiar el clima. Al 58 entraron O. Herrera, M. Flores y A. Gignac, una sacudida evidente para un ataque que necesitaba peso, pausa o colmillo. Más tarde llegaron R. Guerrero y J. Brunetta. Querétaro respondió con sus propias piezas, primero G. Allison, luego J. Cazares y Jhojan Julio, y en el tramo final B. Duarte y C. García. El partido se llenó de piernas frescas, pero no de espacios limpios.

Lo que siguió fue una persecución contra el reloj. Tigres empujó, aunque sin convertir el dominio en una ocasión que rompiera la noche. Querétaro resistió con faltas, orden y ese punto de terquedad que a veces vale tanto como una jugada brillante. Las amarillas de César Araújo y Santiago Homenchenko, casi juntas en el cierre, fueron el retrato de un duelo que terminó más tenso que abierto.

El marcador quedó vacío, pero no el relato. Tigres se marchó con la sensación amarga de haber tenido todo menos el golpe final; Querétaro, con un empate trabajado desde la incomodidad y la disciplina. En una liga que castiga las distracciones, esta vez ganó el candado: la pelota habló mucho, pero no dijo gol.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.