sábado, 1 de agosto de 2026
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Suiza aguanta el pulso y echa a Colombia en los penales

Colombia empujó más durante 120 minutos, pero Suiza llevó el partido al terreno de la resistencia y firmó su pase en una tanda cruel.

Suiza aguanta el pulso y echa a Colombia en los penales
Suiza aguanta el pulso y echa a Colombia en los penalesFoto · Agencia LIGAMX

Hubo partidos que se abren con un gol y otros que se cierran como una puerta pesada. Este fue de los segundos. Suiza y Colombia jugaron un octavo de final con el cuerpo tenso, la cabeza caliente y el área convertida en territorio prohibido. Nadie regaló un metro. Nadie encontró la llave. Y cuando el reloj ya no tuvo nada más que ofrecer, el Mundial pidió nervios desde el punto penal.

Colombia pareció durante largos tramos el equipo más dispuesto a torcer la noche. No siempre con claridad, sí con insistencia. Llegó más, remató más, acumuló córners y obligó a Suiza a mirar hacia su propio arco con una incomodidad creciente. Pero ese dominio tuvo un enemigo familiar: la falta de filo. La pelota rondó el área, se ensució entre piernas, rebotó en defensas, salió desviada o terminó en manos del arquero. La sensación era persistente: Colombia estaba cerca, aunque nunca lo suficiente.

Suiza eligió otra forma de competir. Tuvo más pelota, la movió con paciencia y precisión, pero pocas veces logró convertir esa circulación en amenaza real. Sus ataques se diluían antes del golpe final, como si cada pase correcto escondiera una duda. Aun así, el equipo europeo hizo del orden una declaración. Defendió bajo presión, cortó cuando tuvo que cortar y aceptó el desgaste de un partido áspero, de esos en los que las faltas pesan tanto como los remates.

La primera señal de que la noche no iba a conceder nada llegó antes del descanso, cuando un córner colombiano quedó cancelado tras revisión. Hasta los pequeños impulsos parecían necesitar permiso. Después, el duelo se fue endureciendo. Las amarillas a Granit Xhaka y Denis Zakaria marcaron el tono suizo; la de Luis Suárez hizo lo propio en Colombia. Ya no era solo fútbol, era administración del riesgo.

En la segunda parte, Colombia movió el banco buscando aire y una idea distinta. Suiza respondió con cambios propios, más tarde y con el mismo propósito: llegar viva al tramo que nadie quiere jugar pero todos preparan. El alargue no rompió el hechizo. Hubo cansancio, roces, tarjetas en el límite de la paciencia y esa sensación de que un error mínimo podía mandar a alguien a casa. No llegó. El 0-0 sobrevivió a todo.

Entonces apareció la tanda, ese lugar donde no gana necesariamente quien más hizo, sino quien más soporta. Juan Fernando Quintero abrió para Colombia con un golpe que sostuvo la esperanza. Xhaka contestó. Zeki Amdouni puso a Suiza por delante después del fallo de Davinson Sánchez. Jhon Campaz mantuvo a Colombia en pie y Manuel Akanji falló para devolver oxígeno. Pero el respiro duró poco: Cucho Hernández no pudo convertir, Cédric Itten sí, y aunque Luis Díaz apretó el puño con su penal, Ruben Vargas terminó de inclinar la noche.

Colombia se fue con más remates, más intención y la herida de haber empujado sin romper. Suiza avanzó desde la resistencia, con una frialdad que no enamora pero elimina. En un Mundial, a veces el destino no se escribe con fútbol brillante, sino con una pierna firme cuando todo alrededor tiembla.

Redaccion LIGAMX.com
Redacción en LIGAMX.com.